por Teresa Torres-Heuchel

La esquina de la avenida Illimani y la calle Castro, frente a la casi inadvertida plaza Tomás Frías, muy próxima a la plaza Murillo, no sólo forma parte del patrimonio del centro histórico de La Paz, sino de toda la ciudad. Sitio de destacada arquitectura con viviendas de siglos pasados envueltas en leyendas, pero también sitio renovado e inscrito hoy en el mapa turístico del país gracias al HB Bronze Coffeebar y al Altu Qala Design Hotel, dos emprendimientos premiados este año por el municipio paceño, por el salvataje del patrimonio arquitectónico y por su propuesta gastronómica contemporánea en la que se destacan la cultura y tradición andinas.
Fundado hace apenas un año, el HB Bronze Coffeebar no sólo logró atraer muchas miradas de admiración a su estética, sino también comentarios de aprobación por el emprendimiento y su propuesta. Algo deslumbrante que no fue obra de un día. Según Boris Alarcón, del grupo inversor Hierro Brothers que está detrás de todo el concepto y soporte, el trabajo de restauración del edificio se inició hace 10 años. Bajo inspiración de lo que en diseño ellos patentaron como Modern Urban Archeologie se rescató buena parte de la carpintería de obra de la edificación original y se vistieron los ambientes con antigüedades olvidadas, recomponiéndolas en sus funciones o adaptándolas como objetos meramente decorativos. Todo –se apunta– restaurado por jóvenes artesanos paceños. “No es un simple reciclaje, es dar funcionalidad a esa estética antigua olvidada; de simples antigüedades a diseño moderno y funcional”, dicen desde Hierro Brothers.
¿Y quién está detrás de Hierro Brothers? Hasta donde se sabe, es un grupo de inversionistas para los que el alemán es un idioma muy próximo, La Paz su cuna y Berlín un lugar de inspiración. A partir de ahí, hechos: antes de HB Bronze Coffeebar y Altu Qala Design Hotel crearon The writers coffee, un proyecto que dio vida a la Librería Gisbert, una de las más antiguas de la ciudad, convirtiéndola en un punto de encuentro literario, político y turístico en el mismo corazón de La Paz.
Dejando a los financiadores y sus inversiones de lado, sentados en el Bronze Coffeebar: completamente restaurada en su estilo evocador del pasado, muestra una escalinata de bronce y deja lucir aplicaciones del mismo material en los muebles restaurados que dan identidad y nombre al lugar. Son visibles las vigas de madera –originales del inmueble– que, ya restauradas, se integran y revalorizan el ambiente. Flores, velas y lámparas de luz tenue se encargan del resto de la ambientación. Un espacio muy intimo con guiños vieneses y sello de los años dorados sudamericanos. Fácil trasladarse a la época de entreguerras mundiales… caucho y minería bolivianos.
Bronze Coffeebar sirve bebidas clásicas calientes de alta selección, pastelería vienesa, sándwiches (Illimani, smoked ham, Hummus llama), tablas para compartir (Achocalla, charcutería andina, Chúxña Laja, Rastros del lago), vinos bolivianos de primera línea, jugos y cervezas. El staff, por su parte, se observa entrenado para atender con naturalidad el servicio (algo que muchos de sus clientes valoran).
Mientras se toma el café, humean las historias sobre el nuevo hotel, el café y los dueños:
—Ésta era una casa embrujada…
—El mayor embrujado fue el alemán que la compró y la convirtió en hotel…
—No, en realidad el brujo, embrujado, es un boliviano-alemán…
—Dicen que los inversionistas compraron esta casa, la del frente y la del costado…
—Parece que tienen proyectos por estrenar: Chola en Borsalino, un restaurante de comida
fusión; Kilómetro 0, un laboratorio de café; Qalanovo, un bar con vista sobre La Paz…
Las historias humean. Las versiones se desvanecen o confirman. Leyenda o no, quién puso sus ojos sobre la casa en ruinas demostró tener ojo brujo. Convencido del potencial del deteriorado inmueble, Hierro Brothers tenía un plan en mente: convertir una esquina olvidada y sin ambiciones turísticas en un destino en sí mismo; con un fastuoso hotel como centro y un singular café como presentación del estilo del renovado conglomerado. Ningún cuento, simplemente cosa y casa de embrujo. Bronze Coffeebar ofrece así una hermosa vista al pasado y evidencia una admirable forja de tiempos.

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